Novallas

19 > 20 junio

Novallas

Viernes 19 de julio | 22:30 h. Castillo

MERIENDA DRAMATICA : Ninguna planta es de interior

Modalidad: Teatro
Duración: 60 min.
Autora: Paula Casales
Tipo de público: Todos públicos.

Los atardeceres, el desarraigo de las raíces, la vuelta a ellas. Ranchos. El rancho grande y la banda sonora de tu vida. ¿Nunca ha sentido usted la necesidad de jugar al bridge? ¿Teme usted que es juego difícil y demasiado intelectual? Antonia, Mari y Rigoberta se debaten día a día entre ellas, se critican y se desenvuelven en un medio costumbrista, que no menos surrealista. Comparten una mesa, un atardecer, una bolsa para la fruta muy bonita que dentro no sabemos que lleva, los anuncios de la tele, los videos de autoayuda de personas de más de treinta años, la música italiana y rezar en italiano. El asco y las perlas.

Las mueve la nostalgia. ¿Qué es la nostalgia? Una de ellas quiere ser un águila, otra no quería ser madre y la otra, bueno la otra, bastante tiene. No son conscientes de que están buscando su libertad, quizá alguna de ellas la encuentre dentro de este escenario y así los espectadores puedan con ella, volar. Pero eso todavía no lo sabemos. Porque igual no pasa.

Dramaturgia y Dirección: Paula Casales
Elenco: Clara Oliver, Saioa Lara, Paula Casales

Sábado 20 de julio | 22:30 h. Pl. de San Antón

ARIADNA REDONDO: Concierto

Modalidad: Música
Duración: 75 min.

Autores: Varios
Tipo de público: Todos públicos

Ariadna Redondo conocida por su paso en Got Talent presenta un número muy original a piano y voz, con un amplio repertorio en inglés y español, basado en conocidas versiones o con canciones propias según los requerimientos y necesidades del espectáculo.

La presencia de Ariadna Redondo llena el escenario gracias a la tecnología loop-station con la que construye en directo cada canción grabando efectos vocales y percusión. Lo cual hace partícipe al espectador de su proceso de creación.

Diversión e improvisación siempre están presentes gracias al carisma y la simpatía de Ariadna, que siempre establece una conexión muy especial con el público.

Novallas es una localidad de la comarca de Tarazona y el Moncayo, situada junto al río Queiles, en una posición estratégica entre Aragón, Navarra y La Rioja. Su historia está marcada por la convivencia de culturas, la agricultura de regadío y la presencia de órdenes militares medievales.

Origen y época antigua

La zona estuvo habitada desde época romana. En el valle del Queiles existieron explotaciones agrícolas o villae romanas, aprovechando la fertilidad de la vega. Uno de los hallazgos más importantes es el llamado Bronce de Novallas, una inscripción en lengua celtibérica escrita con caracteres latinos, considerada de gran valor arqueológico para el estudio de las lenguas prerromanas de la Península. También algunas acequias históricas tienen origen romano.

La huella musulmana

Durante la Edad Media islámica se configuró gran parte del núcleo urbano actual. Los musulmanes desarrollaron una compleja red de acequias y sistemas de regadío que todavía hoy alimentan las huertas de Novallas. Muchos historiadores consideran que el origen del pueblo actual está ligado a una alquería o asentamiento musulmán. Incluso se cree que la iglesia pudo haber sido anteriormente una mezquita y que el castillo se levantó sobre una fortificación islámica.

Conquista cristiana y los templarios

Tras la conquista de Tarazona por el rey Alfonso I el Batallador en 1119, Novallas pasó al dominio cristiano. El topónimo parece proceder del latín Novalia, que significa «tierras nuevas» o «barbechos preparados para el cultivo».
Poco después, el castillo fue entregado a la Orden del Temple. Los templarios tuvieron una presencia destacada en la localidad, dejando testimonios como una cruz templaria tallada en la iglesia. El castillo se convirtió en una importante encomienda militar y agrícola del valle del Ebro.

La expulsión de los moriscos

Uno de los acontecimientos más duros de su historia llegó en 1610 con la expulsión de los moriscos decretada por la monarquía española. En Novallas fueron expulsadas 59 familias y unas 295 personas, que constituían la mayoría de la población. El pueblo sufrió una importante despoblación y tardó siglos en recuperarse demográficamente.

Mudéjares y convivencia cultural

A diferencia de otros lugares, gran parte de la población musulmana permaneció en Novallas tras la conquista, viviendo como mudéjares. Durante siglos coexistieron comunidades cristianas y musulmanas. Los cristianos se establecieron principalmente en el barrio de San Miguel, mientras que los musulmanes mantuvieron su propia organización comunitaria mediante la aljama.

Guerra de los Dos Pedros

Entre 1356 y 1369, durante la llamada Guerra de los Dos Pedros, Novallas fue ocupada por tropas castellanas antes de volver a manos aragonesas gracias a las fuerzas del obispo de Tarazona.

Patrimonio histórico

Entre los elementos más destacados se encuentran:
• Castillo de Novallas, antigua fortaleza medieval transformada posteriormente en palacio y actual sede del ayuntamiento.
• Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, de origen románico, con elementos vinculados a la época templaria.
• La red histórica de acequias y huertas que ha definido la economía local durante siglos.

Tradiciones actuales

Novallas conserva una intensa actividad festiva. Destacan las fiestas de San Marcial, Santa Bárbara y especialmente el Encierro Andando, declarado de interés turístico regional. También mantiene una fuerte identidad agrícola ligada a la huerta del Queiles y al aceite de oliva del Moncayo.
La historia de Novallas es especialmente interesante porque concentra en un espacio reducido la herencia romana, musulmana, templaria, mudéjar y aragonesa, convirtiéndose en uno de los pueblos con mayor riqueza histórica de la ribera del Queiles.

QUÉ VER

El castillo de Novallas constituye uno de los elementos patrimoniales más importantes de la comarca de Tarazona y el Moncayo. Sus orígenes se remontan a la época musulmana, cuando se levantó una fortificación para controlar la fértil vega del río Queiles y las rutas entre Aragón, Navarra y Castilla.

Castillo

Origen islámico (siglos X-XI)
Los estudios históricos apuntan a que la fortaleza original fue construida por los musulmanes entre los siglos X y XI. Formaba parte de la red defensiva de la frontera superior de Al-Ándalus y vigilaba un territorio estratégico cercano a Tarazona. Del castillo original aún se conserva la torre principal, construida con sillares de arenisca y acceso elevado, una característica típica de las torres defensivas medievales.

La etapa templaria
Tras la conquista de la zona por Alfonso I el Batallador en torno a 1119, el castillo pasó a manos cristianas. Años después fue donado a la Orden del Temple por los descendientes de Fortún Aznárez, convirtiéndose en una posesión templaria de gran relevancia en el valle del Ebro.
La presencia templaria dejó huellas en la localidad, como una cruz templaria conservada en la iglesia parroquial. Durante esta época, Novallas se convirtió en un importante centro de gestión agrícola y militar del territorio fronterizo.

La Guerra de los Dos Pedros
Durante el conflicto entre Castilla y Aragón (1356-1369), conocido como la Guerra de los Dos Pedros, el castillo fue ocupado por tropas castellanas debido a su posición estratégica. Posteriormente fue recuperado para Aragón por las fuerzas del obispo de Tarazona, Pedro Pérez Calvillo.

Transformación en palacio señorial
Entre los siglos XIV y XV la fortaleza dejó de tener una función exclusivamente militar. Se añadieron nuevas dependencias y un edificio palacial que transformó progresivamente el castillo en residencia señorial. A lo largo de los siglos perteneció a diferentes linajes aragoneses, entre ellos los Sessé, Gurrea, Torrellas, Ruiz de Liori y Urriés de Ayerbe.

Del abandono a la recuperación
Tras diversos cambios de propiedad y la Desamortización del siglo XIX, el edificio acabó siendo adquirido por el Ayuntamiento. Entre 1985 y 1991 fue objeto de una profunda rehabilitación que permitió salvar el inmueble, aunque gran parte de la estructura original quedó transformada.

Llegó a albergar el Ayuntamiento y el Centro de Interpretación Arqueológica de la comarca, donde se exhibían materiales relacionados con la historia local y con el famoso Bronce de Novallas. En la actualidad tiene usos culturales para exposiciones y asociaciones.

Novallas aporta un relato especialmente atractivo en el Festival de los Castillos porque reúne en un mismo espacio la herencia islámica, templaria, mudéjar y aragonesa, convirtiéndose en un magnífico ejemplo de la historia de frontera que ha definido durante siglos al valle del Queiles.

La Iglesia de la Asunción de la Virgen: del Románico al Barroco

La actual iglesia parroquial de Novallas es uno de los edificios históricos más relevantes de la localidad y un magnífico ejemplo de la evolución de la arquitectura religiosa aragonesa a lo largo de más de ocho siglos.

Según la tradición local, el templo fue consagrado por los templarios tras la incorporación de Novallas al Reino de Aragón. Su origen se sitúa en el siglo XII, cuando se construyó una iglesia románica de una sola nave y cabecera semicircular. De aquel edificio medieval se conserva el elemento más valioso del conjunto: el ábside románico.

Durante el siglo XVI la iglesia experimentó una profunda transformación para adaptarse al crecimiento de la población. La antigua nave románica fue ampliada y sustituida por una nueva estructura cubierta con bóvedas de crucería. En el siglo XVIII se añadió la nave del Evangelio y los dos primeros tramos situados a los pies del templo, donde se encuentran actualmente el coro y el acceso principal.

La evolución del edificio continuó en época contemporánea. En 1896 se construyó la Capilla del Santo Cristo y en 1924 se completó la nave de la Epístola, configurando prácticamente el aspecto actual de la iglesia.

En su interior destacan dos importantes retablos barrocos del siglo XVIII dedicados a San Marcial y Santa Bárbara, patronos de Novallas, así como diversos lienzos barrocos y otras piezas de arte sacro que testimonian la importancia histórica y religiosa de la localidad.

El ábside románico
La joya patrimonial del templo es su ábside semicircular, uno de los mejores ejemplos del románico en la comarca del Moncayo.

Construido en piedra sillar de arenisca perfectamente escuadrada, presenta una decoración sobria pero elegante. El muro está dividido en tres paños mediante grupos de columnas adosadas, con una composición que concentra la mayor riqueza ornamental en el tramo central. Los capiteles presentan decoración de volutas y piñas, características del románico tardío aragonés.

Este ábside constituye el principal vestigio del templo original del siglo XII y representa el enlace directo con la época medieval de Novallas, cuando la villa formaba parte de un territorio de frontera donde convivían influencias cristianas, musulmanas y templarias.

La Ruta de los Azudes: los árabes y la cultura del agua en Novallas

La historia de Novallas no puede entenderse sin el río Queiles ni sin la extraordinaria red hidráulica desarrollada durante la dominación musulmana. La denominada Ruta de los Azudes permite descubrir uno de los legados más importantes de Al-Ándalus en el valle del Queiles: la gestión sostenible del agua y la transformación de un territorio semiárido en una fértil huerta.

El paisaje modelado por el agua
El término municipal de Novallas se sitúa en la depresión del Ebro, sobre terrenos sedimentarios formados durante millones de años por la acción de antiguos cursos fluviales. El río Queiles, procedente del Moncayo, ha excavado una fértil vega que contrasta con los paisajes de secano predominantes en el entorno.
Esta singularidad geográfica favoreció el desarrollo de sistemas agrícolas avanzados desde época islámica, dando lugar a una de las huertas históricas más importantes de la comarca de Tarazona y el Moncayo.

Los azudes: ingeniería hidráulica andalusí
Los azudes son pequeñas presas construidas transversalmente al cauce del río con el objetivo de elevar el nivel del agua y derivarla hacia acequias de riego.
Los musulmanes perfeccionaron este sistema entre los siglos VIII y XII, creando una compleja red hidráulica que permitía distribuir el agua de forma eficiente entre las parcelas agrícolas. Gracias a esta infraestructura se cultivaron hortalizas, frutales, olivos y otros productos que transformaron la economía local.
Muchos de estos azudes continúan cumpliendo hoy la misma función para la que fueron construidos hace casi mil años, constituyendo un ejemplo excepcional de patrimonio hidráulico vivo.

La red de acequias de Novallas
Desde los azudes del río Queiles parte una extensa red de acequias que atraviesa el término municipal y abastece las huertas tradicionales. Este sistema permitió aprovechar hasta la última parcela cultivable del valle y configuró el paisaje que hoy caracteriza a Novallas.
La distribución del agua se basaba en normas comunitarias muy precisas, algunas heredadas directamente de la tradición andalusí, garantizando un uso racional y equitativo de un recurso escaso.

La Senda de los Azudes
Para poner en valor este patrimonio se ha habilitado la Senda de los Azudes, un recorrido interpretativo de aproximadamente 500 metros que permite observar de cerca el funcionamiento de estas infraestructuras hidráulicas.
La ruta discurre desde el Parque de la Presa del Rastrillo hasta la Fuente Vieja, siguiendo el curso del río Queiles y algunas de las principales acequias históricas. El paseo ofrece una combinación única de naturaleza, historia y etnografía, mostrando cómo el agua ha modelado el paisaje y la vida cotidiana de Novallas durante siglos.

Un legado que sigue vivo
La Ruta de los Azudes no es únicamente un recorrido natural. Es el testimonio de una cultura del agua que convirtió el aprovechamiento hidráulico en la base del desarrollo económico y social del territorio. Gracias a esta herencia andalusí, Novallas conserva hoy uno de los sistemas tradicionales de regadío mejor integrados en el paisaje del valle del Queiles.

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