Loarre

11 > 12  julio

Loarre

Sábado 11 de julio | 20:30 h. Plaza Moya

SARA GALE BAND: Concierto

Modalidad: Música
Duración: 80 min.
Autora: Sara Gale
Tipo de público: Todos públicos

La Sara Gale Band es una formación musical nacida en Zaragoza y liderada por la cantante, pianista y compositora Sara Gale. Su propuesta combina influencias de funk, soul, blues, afro, rock y pop, creando un sonido ecléctico con una fuerte presencia de groove y música negra contemporánea.
Sara Gale inició su trayectoria musical en 2001 y, tras participar en diferentes proyectos entre Zaragoza, Canarias y Reino Unido, se trasladó a Glasgow entre 2010 y 2014, donde formó parte de diversas agrupaciones y desarrolló su experiencia en la escena musical británica. A su regreso a España fundó Sara Gale Band, reuniendo a músicos procedentes de reconocidas formaciones aragonesas.
La banda ha contado en distintas etapas con músicos como David Colás (guitarra), Juan Vallés (bajo), Juan José Martínez Catalán (batería), Apolo Ruiz de la Hermosa (bajo y violonchelo) y Ángel Herrera (batería y percusión), todos ellos vinculados a proyectos destacados de la escena zaragozana.
Su repertorio está compuesto principalmente por canciones originales en inglés escritas por Sara Gale. Las composiciones muestran influencias del soul, blues, funk, afrobeat y rock, reflejando además la formación de la artista en etnomusicología.
Entre sus trabajos destaca el álbum Soul, Groove and Beats, así como diversos videoclips y actuaciones en directo que han consolidado su presencia dentro del circuito musical aragonés. Sus conciertos se caracterizan por una energía cercana al funk americano clásico, con una puesta en escena muy orientada al directo y la interacción con el público.

Domingo 12 de julio | 12:30 h. Plaza Moya

ESTER VALLEJO: Concierto

Modalidad: Música
Duración: 80 min.

Autora: Ester Vallejo
Tipo de público: Todos públicos

Ester Vallejo es cantautora, percusionista y compositora zaragozana, con formación en percusión clásica, canto lírico y música folk. Su música combina sonidos de raíz, armonías vocales y letras cargadas de significado, abordando temáticas que enlazan lo íntimo con lo colectivo.

Tras su primer álbum, »Maremágnum» (2020), Ester continuó explorando la fusión entre lo tradicional y lo contemporáneo. En su último trabajo, »A la fresca» (2024) —elegido Mejor Disco 2024 en los Premios de la Música Aragonesa—, rinde homenaje a quienes sostienen la vida rural convirtiendo su música en un abrazo sonoro para quienes se reúnen “a la fresca” en las plazas de los pueblos.

Su trayectoria también ha sido reconocida en numerosos certámenes: ganadora del XXV Certamen Nacional de Jóvenes Cantautores 2023, con el premio al mejor acompañamiento musical en la misma edición; ganadora del concurso Popyrock 2021 y premio a mejor voz; ganadora del Certamen Azáutor 2023; segundo premio en los Premios Crear 2024; ganadora en la categoría de música de los III Premios Talento Emergente La Torre de Babel; y recientemente, el Premio a Mejor Álbum 2025 y a Mejor Videoclip en los Premios de la Música Aragonesa.

El pasado año fue seleccionada para representar a España en la Exposición Internacional de Osaka donde actuó como embajadora del folk aragonés contemporáneo. Acaba de estrenar como protagonista en el documental Cierzo y sed (Freeman Creación), que explora la riqueza cultural de la cuenca del Ebro.

Loarre es un pequeño municipio situado en la comarca de la Hoya de Huesca, al pie de la sierra donde se alza el famoso Castillo de Loarre. Aunque el castillo ha eclipsado históricamente a la localidad, el pueblo conserva un importante patrimonio histórico, calles tradicionales de piedra y un fuerte vínculo con los orígenes del Reino de Aragón.

Los orígenes de Loarre están ligados a la construcción de la fortaleza en el siglo XI. La población surgió como asentamiento vinculado al castillo y a las funciones militares, religiosas y agrícolas que dependían de él. Los primeros documentos mencionan la localidad bajo el nombre de “Luar”, ya en el siglo XI.

Durante la Edad Media, el núcleo habitado se encontraba más próximo al castillo. Sin embargo, las guerras, conflictos nobiliarios y cambios políticos provocaron que gran parte de la población descendiera progresivamente hacia la llanura, formando el actual casco urbano. Especialmente relevante fue la crisis derivada de las luchas nobiliarias del siglo XV vinculadas a Antón de Luna tras el Compromiso de Caspe.

A finales del siglo XIII, tras el saqueo sufrido por la villa en 1287, se reforzaron sus defensas y se desarrolló un recinto amurallado para proteger a los habitantes.

Actualmente Loarre cuenta con una pequeña población estable y una economía muy vinculada al turismo cultural y patrimonial. El Castillo de Loarre es el monumento más visitado de Aragón y actúa como principal motor turístico del municipio. Además, la localidad desarrolla actividades culturales, deportivas y patrimoniales durante todo el año.

Castillo

La historia de Castillo de Loarre está estrechamente ligada al nacimiento y expansión del Reino de Aragón. Considerado uno de los castillos románicos mejor conservados de Europa, fue construido en el siglo XI como una gran fortaleza fronteriza frente a los territorios musulmanes que dominaban gran parte de la actual Hoya de Huesca.

 

Origen y construcción

Los primeros trabajos se sitúan en torno al año 1020, bajo el reinado de Sancho III el Mayor. El objetivo era crear una posición militar estratégica desde la que controlar la llanura oscense y vigilar plazas musulmanas como Bolea. Su emplazamiento, sobre una gran peña caliza a más de 1.000 metros de altitud, lo convertía en una fortaleza prácticamente inexpugnable.
Posteriormente, durante los reinados de Ramiro I de Aragón y especialmente de Sancho Ramírez, el castillo fue ampliado hasta adquirir la monumental configuración que conserva hoy. Se construyeron la Torre del Homenaje, la iglesia románica de Santa María, dependencias monásticas y un complejo sistema defensivo con murallas y torreones.

 

De fortaleza militar a monasterio

En 1071, Sancho Ramírez transformó el castillo en monasterio y lo entregó a una comunidad de canónigos de San Agustín. Esta decisión otorgó al recinto una doble función: militar y religiosa. Loarre se convirtió así en uno de los centros espirituales más importantes del Aragón medieval.

Pérdida de importancia estratégica

A medida que avanzó la Reconquista y la frontera cristiana se desplazó hacia el sur, el castillo perdió progresivamente su función militar. Durante los siglos XIII al XVI mantuvo actividad religiosa, pero acabó siendo abandonado. Paradójicamente, este abandono favoreció su conservación, ya que apenas sufrió transformaciones posteriores.

Reconocimiento patrimonial

En 1906 fue declarado Monumento Nacional y comenzaron distintas campañas de restauración y conservación. Actualmente está considerado una de las grandes joyas del románico europeo y forma parte de las candidaturas impulsadas para su reconocimiento como Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Loarre y el cine

Su espectacular estado de conservación ha convertido al castillo en escenario de numerosas producciones audiovisuales. La más conocida es Kingdom of Heaven, dirigida por Ridley Scott, donde representó diversas fortalezas medievales durante las Cruzadas. También ha aparecido en películas españolas, documentales y series de televisión.

Curiosidad histórica

Loarre no fue únicamente un castillo. A lo largo de casi mil años ejerció sucesivamente como fortaleza fronteriza, palacio real, monasterio agustiniano y símbolo del poder cristiano en el norte peninsular. Su extraordinario estado de conservación permite recorrer hoy prácticamente los mismos espacios que utilizaron reyes, monjes y soldados del siglo XI.

QUÉ VER

Iglesia de San Esteban

La Iglesia de San Esteban constituye el principal templo parroquial de Loarre y uno de los elementos patrimoniales más destacados de su casco urbano. Su origen se remonta a épocas medievales, aunque la configuración actual es fruto de sucesivas ampliaciones y reformas realizadas entre los siglos XVI y XVIII.

Su elemento más característico es la imponente torre gótica levantada en el siglo XVI, visible desde gran parte del término municipal y convertida en una auténtica referencia visual para quienes llegan a la localidad. La sobriedad de sus líneas, la verticalidad de su estructura y su sólida construcción en piedra reflejan la importancia que tuvo la villa durante la Edad Moderna.

Durante el siglo XVIII el templo fue ampliado siguiendo los gustos artísticos de la época, incorporando elementos barrocos que aportaron mayor monumentalidad al edificio. En su interior destacan los espacios de culto de amplias dimensiones, las capillas laterales y diversos elementos ornamentales que muestran la evolución de la arquitectura religiosa aragonesa desde el final de la Edad Media hasta la época barroca.

La iglesia no solo ha desempeñado una función religiosa, sino que ha sido durante siglos el principal punto de encuentro social de la comunidad, escenario de celebraciones, acontecimientos festivos y momentos fundamentales de la vida colectiva de los habitantes de Loarre.

 

Casas señoriales y arquitectura popular altoaragonesa

Pasear por las calles de Loarre permite descubrir un valioso conjunto de viviendas tradicionales que constituyen una excelente muestra de la arquitectura popular del Alto Aragón. Estas edificaciones reflejan la adaptación de sus habitantes al entorno, al clima y a las necesidades económicas de una sociedad fundamentalmente agrícola y ganadera.

Las casas están construidas principalmente en piedra local, con gruesos muros que garantizaban el aislamiento térmico frente a los rigurosos inviernos prepirenaicos y los calurosos veranos de la Hoya de Huesca. Muchas de ellas conservan portadas adoveladas, balcones de forja, escudos heráldicos y elementos decorativos que evidencian la presencia de familias acomodadas vinculadas a la propiedad agrícola y a la administración local.

Entre estas construcciones sobresalen diversas casas señoriales que muestran la prosperidad alcanzada por determinadas familias a lo largo de los siglos. Sus fachadas constituyen auténticos testimonios históricos, donde todavía pueden apreciarse símbolos nobiliarios, inscripciones y detalles arquitectónicos que permiten reconstruir parte de la historia social y económica de la localidad.

La armonía entre estas viviendas tradicionales y el paisaje circundante configura una imagen urbana de gran autenticidad, difícilmente alterada por el desarrollo contemporáneo.

Lavaderos, fuentes y calles históricas

Uno de los mayores atractivos de Loarre reside en la conservación de elementos cotidianos que permiten comprender la vida tradicional de sus habitantes. Los antiguos lavaderos públicos constituyen un magnífico ejemplo de ello. Durante generaciones fueron espacios fundamentales para las tareas domésticas y, al mismo tiempo, lugares de convivencia donde las mujeres compartían noticias, experiencias y relaciones sociales.

Las fuentes históricas repartidas por el casco urbano recuerdan la importancia que tuvo el agua en el desarrollo de la población. Durante siglos abastecieron a vecinos, viajeros y animales, convirtiéndose en puntos estratégicos de la vida diaria y del funcionamiento económico del municipio.

Las estrechas calles empedradas, adaptadas a la topografía del terreno, conservan el trazado heredado de la Edad Media. Sus recorridos sinuosos, pequeñas plazas y rincones de piedra generan una atmósfera que transporta al visitante a épocas pasadas. Caminar por ellas supone descubrir la evolución histórica de un pueblo que ha sabido preservar gran parte de su identidad tradicional.

Este conjunto de calles, fuentes y lavaderos conforma un patrimonio etnográfico de gran valor, ya que permite interpretar no solo la arquitectura de Loarre, sino también las formas de vida, las relaciones sociales y las costumbres que han definido la historia de la localidad durante siglos.

 

Naturaleza y entorno

Loarre se encuentra en un enclave privilegiado entre la Hoya de Huesca y las primeras estribaciones prepirenaicas. El entorno combina campos de cereal, bosques mediterráneos y rutas senderistas que conectan con el castillo, los Mallos y diversos espacios naturales. En los últimos años también ha ganado relevancia por hallazgos paleontológicos relacionados con huevos de dinosaurio encontrados en su término municipal.

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