
Sábado 15 de agosto | 22:30 h. Plaza del Castillo
Modalidad: Músiza
Duración: 75 min.
Autora: Laura Aznar
Tipo de público: Todos públicos
Laaza es el nombre artístico de Laura Aznar Grau, una cantautora y artista multidisciplinar de Barcelona que ha emergido con fuerza en la escena del pop alternativo español. Su música se caracteriza por una mezcla distintiva de folclore tradicional (especialmente la jota), pop contemporáneo y pinceladas de electrónica minimalista.
Ella misma define su propuesta como una «artesanía emocional» que bebe de la jota, el pop-rock suave y sonidos de raíz, llevándolos a un contexto moderno. Sus letras suelen ser confesionales y vulnerables, centradas frecuentemente en el desamor, la soledad y la introspección personal. Además de la música, Laura es artista visual; ella misma ha diseñado y pintado portadas para sus trabajos, integrando diferentes referencias estéticas en su proyecto.
Comenzó en 2021 y un año después lanzó su primer EP, titulado Laura. En mayo de 2024 publicó su primer disco de larga duración, Canciones para olvidarte, que incluye temas como «Celos», «Pisaflores» y «Plantar un bosque».
Ha seguido lanzando sencillos como «Verde», «De Ciudad», «Primer Amor» y «Todos vamos a morir». Actualmente tiene programada una gira de conciertos para 2026 en ciudades detoda España.
Su trabajo ha recibido elogios por parte de figuras de la música de raíz contemporánea como Rodrigo Cuevas, consolidándola como una de las voces más interesantes del panorama nacional actual


Domingo 16 de agosto | 12:30 h. Piscinas municipales
Modalidad: Narración
Duración: 50 min.
Autora: Olga Arnal
Tipo de público: Todos públicos
Un espectáculo de cuentos que teje, desde la delicadeza y la emoción, la historia de una mujer que aprende a recomponerse. Como en el kintsugi, cada herida se transforma en luz, cada cicatriz en memoria y cada paso en un acto de valentía.
Una propuesta poética y conmovedora que invita a mirar la fragilidad desde otro lugar: como el inicio de algo profundamente hermoso.
Intérprete: Olga Arnal
El Castillo de Lituénigo o Castillo de los López de Lapuente, es una de las fortalezas históricas más singulares del Moncayo zaragozano. Situado en la parte alta del núcleo urbano, junto a la Plaza Mayor y la iglesia parroquial, constituye uno de los principales testimonios del pasado medieval de la localidad y de la importancia estratégica que tuvo este territorio en la frontera entre Aragón y Castilla.
La construcción del castillo está vinculada al nacimiento de la propia villa de Lituénigo. La localidad aparece documentada por primera vez en 1106 en relación con una regulación de riegos, aunque diversos estudios apuntan a la existencia de un asentamiento anterior de origen andalusí. La parte más antigua conservada del castillo corresponde a una torre rectangular levantada durante el siglo XII, que actuaba como elemento defensivo principal dentro del sistema fortificado del Moncayo.
A finales del siglo XIV y comienzos del XV, tanto la villa como el castillo pertenecían a la familia Luna, durante este periodo la fortaleza adquirió una especial relevancia estratégica debido a las tensiones entre las coronas de Aragón y Castilla. Entre 1430 y 1436 el castillo fue ocupado por tropas castellanas en el contexto de los conflictos fronterizos de la época. Finalmente fue recuperado por Aragón, recuperando así su función dentro del sistema defensivo aragonés del Moncayo.
Durante el siglo XV la antigua torre defensiva fue ampliada y transformada en un castillo-palacio residencial. Esta evolución refleja un fenómeno habitual en muchas fortalezas aragonesas: la progresiva pérdida de importancia militar y su conversión en residencia de familias nobiliarias o propietarios locales. El edificio adoptó una planta poligonal construida en mampostería reforzada con sillares en las esquinas. Conservaba torreones defensivos, patio interior y elementos militares que convivían con espacios residenciales más confortables. Uno de los elementos más destacados es la antigua torre medieval del siglo XII, considerada la parte más antigua del conjunto.
Con el paso de los siglos el castillo fue perdiendo sus funciones señoriales y terminó fragmentándose en distintas propiedades privadas. Tras la desamortización del siglo XIX pasó a manos de varias familias de la localidad, siendo transformado progresivamente en viviendas particulares.
A comienzos del siglo XXI se impulsó un proyecto para rehabilitar el edificio y convertirlo en hospedería, aunque las obras quedaron paralizadas debido a diversas afecciones patrimoniales. Posteriormente se realizaron actuaciones parciales de consolidación y restauración para garantizar su conservación. En 2006 quedó protegido como Bien de Interés Cultural dentro del conjunto de castillos reconocidos por la legislación patrimonial aragonesa.
Más que una gran fortaleza militar, el Castillo de Lituénigo representa la historia de los pequeños castillos señoriales que articulaban el territorio aragonés. Su posición dominante sobre el casco urbano, su relación con los Luna y los Urrea y su vinculación con las rutas históricas del Moncayo lo convierten en una pieza clave para comprender la evolución histórica de esta comarca.
Es el principal monumento de la localidad. Su origen se remonta al siglo XIII y conserva elementos románicos, especialmente en el ábside y parte de la torre. En su interior destaca el retablo mayor del siglo XVII y varias capillas añadidas posteriormente.
Aunque el castillo medieval desapareció casi por completo, todavía pueden identificarse vestigios de su antiguo recinto defensivo y dos torres vinculadas a la fortificación histórica del pueblo: la Torre de la Mano del Moro y la Torre del Castilluelo. Estas estructuras recuerdan la importancia estratégica que tuvo Litago en la frontera medieval del Moncayo.
Pasear por Litago permite descubrir calles estrechas, arquitectura popular de piedra y rincones que conservan el ambiente rural característico de los pueblos del Moncayo.
Litago es una excelente puerta de entrada al Parque Natural del Moncayo. Desde el municipio parten rutas que permiten recorrer bosques, barrancos y miradores con algunas de las mejores vistas del Sistema Ibérico.
Uno de los espacios más singulares del municipio. Inspirado en la figura de Gustavo Adolfo Bécquer y en el universo legendario del Moncayo, combina naturaleza, literatura y zonas de descanso. Se ha convertido en uno de los paseos más recomendables para familias y visitantes.
Conocido popularmente como “El Pantano”, ofrece un paisaje muy atractivo con vistas al Moncayo. Es una zona habitual para pasear, disfrutar de la tranquilidad y realizar actividades vinculadas a la naturaleza.
Ruta agradable junto a un pequeño cauce flanqueado por chopos que permite disfrutar del paisaje tradicional del Somontano del Moncayo. Forma parte de varios recorridos senderistas de la zona.
Litago conserva varias ermitas históricas que forman parte de su identidad cultural:
Estas construcciones mantienen vivas antiguas romerías, celebraciones religiosas y tradiciones populares ligadas al Moncayo.
En el Barranco de la Jasa se localiza el yacimiento arqueológico de La Bardalera, donde se han encontrado restos del Paleolítico Medio con más de 40.000 años de antigüedad, convirtiéndose en uno de los espacios prehistóricos más relevantes de esta zona del Moncayo.
Casa Rural Aires del Moncayo
Tel. 635 39 60 29
La Costanilla Lituénigo
Tel. 685 32 61 86
Muy cerca de Lituénigo
Hotel El Comendador de Añón
Tel. 624 87 98 73
Casa Rural Castillo de Añón
Tel. 642 54 02 12
Cada Rural Villa de Vera
Tel. 639 36 26 77
Hotel Gomar
Tel. 976 19 21 01
San Martín de Moncayo
Apartahotel La Corrala
Tel. 609 48 83 60
San Martín de Moncayo
Castillo de Bulbuente
Tel. 669 49 21 58
El Rincón Del Moncayo
Tel. 651 99 33 15
Vera de Moncayo
Hotel Encanto Tarazona
Tel. 976 64 33 31
Bar Teleclub
Tel. 645 73 05 31
Lituénigo
La bodeguita
Tel. 631 01 25 89
Trasmoz
Restaurante La Flor
Tel. 976 19 20 28
San Martín de Moncayo
Restaurante El Fogón
Tel. 976 19 20 71
San Martín de Moncayo
El Molino de Berola
Tel. 976 64 65 50
Vera de Moncayo